Investigadores alertan sobre el uso de algoritmos y un “lenguaje digital” por parte de los cárteles para captar menores, una estrategia que imita el método que Pablo Escobar empleaba en 1989, cuando reclutaba a menores de bajos recursos para integrarlos a las filas del narcotráfico.
El investigador Rodrigo Peña explicó a EFE que, más de tres décadas después, este método se ha “sofisticado” mediante el uso de las redes sociales, que funcionan como un facilitador emocional e identitario.
El especialista y un grupo de investigadores del Colegio de México (Colmex) analizaron 100 cuentas de TikTok, donde los cárteles, principalmente el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), han desarrollado un “lenguaje digital” a partir de emojis, etiquetas y corridos tumbados para reclutar, ofreciendo incentivos económicos de hasta 15 mil pesos semanales, mientras que el salario mínimo diario es de 315 pesos.
Emojis como símbolos de identificación
El estudio señala que los cárteles usan emojis para diferenciarse y enviar mensajes codificados. Por ejemplo, la pizza se relaciona con la ‘chapizza’, una facción del Cártel de Sinaloa, mientras que el gallo representa a Nemesio Oseguera, alias El Mencho, líder del CJNG.
Esta estrategia permite alcanzar a jóvenes de distintas clases sociales y niveles educativos. En ese sentido, Peña recordó el caso documentado por The New York Times, en el que estudiantes de química fueron reclutados por el Cártel de Sinaloa para trabajar como cocineros de fentanilo.
Algoritmos y burbujas de filtro
Peña advierte que las “burbujas de filtro” de plataformas como TikTok agrupan a los usuarios según sus interacciones, dificultando que salgan de un ecosistema donde el contenido criminal los mantiene expuestos al reclutamiento.
“Ahora son los jóvenes quienes buscan ser reclutados, enviando mensajes como: ‘Yo quiero jale’”, indica el investigador, quien señala que este fenómeno será analizado en una segunda investigación que se publicará este año.
Nuevas formas de violencia
El especialista Rodrigo Peña señala que, aunque no es posible determinar con exactitud el ritmo de crecimiento del reclutamiento digital en México, el fenómeno sigue ocurriendo. Agrega que hasta el 50 % de los videos analizados fueron publicados después del hallazgo del campo de adiestramiento del CJNG en el Rancho Izaguirre, Jalisco, en marzo de 2025.
Peña explica que la violencia utilizada por los cárteles se ha sofisticado: ya no depende únicamente de la coerción física. A los métodos tradicionales se suman formas de violencia estructural, que afectan a menores marcados por la pobreza y la falta de oportunidades, y violencia simbólica, ligada a problemas de identidad y masculinidad, especialmente entre hombres jóvenes expuestos a un entorno digital hipersexualizado.
El investigador advierte que este problema no se resuelve únicamente cerrando cuentas de internet, sino a través de la educación de los menores, en un país donde ocho de cada diez niños de 3 a 12 años tienen acceso a un teléfono inteligente.

