Con 137 años de historia, el Circo Atayde recupera el espíritu itinerante de la emblemática Carpa Astros para presentar “Les Clowns”, un espectáculo que celebra el arte del clown y llegará a Plaza Galerías Atizapán del 23 de julio al 16 de agosto.
La magia vuelve a la carpa
Hay espectáculos que terminan cuando se apagan las luces y otros que permanecen en la memoria. El circo pertenece a esa segunda categoría. Tiene algo de nostalgia, sorpresa y esa capacidad casi inexplicable de hacernos volver a ser niños por un instante.
Ahora, después de 137 años de historia, el Circo Atayde vuelve a levantar su carpa para demostrar que la magia sigue viva. La protagonista de este regreso será la emblemática Carpa Astros, un espacio que forma parte de la historia de la familia Atayde y que ahora recupera su espíritu itinerante para recibir a “Les Clowns”, una producción dedicada al arte del clown.
El espectáculo se presentará en la explanada de Plaza Galerías Atizapán, donde el público podrá disfrutar de una propuesta que busca recuperar la esencia más tradicional del circo: la carpa, el encuentro directo con los espectadores y los artistas que, desde el escenario, convierten lo imposible en una posibilidad.
Un espectáculo renovado
“Les Clowns” tendrá como protagonistas a los payasos, pero la propuesta no se quedará únicamente con la imagen clásica del personaje que provoca carcajadas. El montaje incorpora nuevos actos, artistas y elementos visuales para construir una experiencia renovada que busca conectar con nuevas generaciones sin perder la esencia de un arte que ha sobrevivido al paso del tiempo.
“Nos renovamos, hay iluminación, vestuario y actos nuevos. Le seguimos dando foco al arte del clown”, explicó Alfredo Atayde, director de El artista invisible.
A la familia de artistas se suman Fendi Aguilar, una de las pocas mujeres que realiza el acto de trapecio sencillo; Ramses Aguilar, especialista en malabares con manos y pies, y Raúl Meraz, quien sorprenderá con un acto de malabarismo.
También permanecen artistas que ya forman parte de la identidad del espectáculo, como Malcom Méndez, el ensamble de baile y el trío de clowns integrado por Iván “BoBo” Vega, Raúl “RuLo” Zamora y Fernando “Chaz” Hondall.
El regreso de la Carpa Astros
El regreso de la Carpa Astros representa un viaje en el tiempo. El recinto nació en los años 70 por iniciativa del padre de Alfredo Atayde, quien eligió el nombre Astros como una referencia a las estrellas.
Por aquel escenario pasaron importantes figuras del entretenimiento, entre ellas Selena. Ahora, la familia Atayde busca darle una nueva vida al concepto con una programación que no se limite al circo y que incluya también espectáculos infantiles y conciertos.
La historia de esta familia comenzó mucho antes. El Circo Atayde nació el 26 de agosto de 1888 en Mazatlán, Sinaloa, y desde entonces ha construido una trayectoria que forma parte de la historia del espectáculo en México.
Reinventarse para mantener viva la tradición
La prohibición del uso de animales en los espectáculos circenses, establecida a partir de 2012, marcó un antes y un después para la industria. Lejos de desaparecer, la compañía apostó por nuevos formatos y creó propuestas escénicas que llevaron el espíritu circense a teatros y otros escenarios.
Ahora, con “Les Clowns”, la compañía vuelve a apostar por la carpa como escenario principal y prepara una nueva etapa de presentaciones en distintos puntos del país.
Después de Atizapán, el espectáculo continuará su recorrido por Cuernavaca y Puebla, para posteriormente llegar a Monterrey y Guadalajara.
Horarios de “Les Clowns”
El espectáculo se presentará del 23 de julio al 16 de agosto en la Carpa Astros, instalada en la explanada de Plaza Galerías Atizapán.
Las funciones serán:
Jueves y viernes: 19:30 horas.
Sábados: 17:00 y 19:30 horas.
Domingos: 13:30 y 17:00 horas.
Cada función tendrá una duración aproximada de una hora con 50 minutos, incluido el intermedio.
Así, mientras el mundo cambia y el entretenimiento se transforma a toda velocidad, el Circo Atayde vuelve a hacer algo que parece sencillo, pero que en realidad es extraordinario: levantar una carpa, encender las luces y recordarnos que todavía existen lugares donde la imaginación puede ser protagonista.
Porque mientras haya una carpa en pie, habrá alguien dispuesto a mirar hacia arriba y dejarse sorprender.

